Para que el VIH pueda completar con éxito la infección en
una persona, ésta debe recibir una cantidad suficiente de virus, de modo que
las posibilidades de que las partículas virales finalmente superen las barreras
naturales del cuerpo y lleguen a su objetivo sean elevadas. Esto ocurre
mediante el intercambio de determinados fluidos corporales, como son la sangre,
el semen, el flujo vaginal y la leche materna, ya que sólo en ellos es posible
para el virus estar en las cantidades y las circunstancias adecuadas para poder
transmitirse.
También para las personas que ya están infectadas por el VIH es importante
evitar nuevas infecciones por el virus. El VIH muta y evoluciona de manera
distinta dentro de cada persona, por lo que infectarse nuevamente significa
infectarse con un tipo distinto de VIH. Esto puede acelerar el curso de la
infección y hacer que los tratamientos sean menos eficaces. Por lo tanto, si
una persona ya está infectada por el VIH, también debe protegerse ante una
posible reinfección.
Principales modos de transmisión
Entre los principales modos de transmisión del VIH se
encuentran:
- Las relaciones sexuales sin protección con una persona infectada, ya que el VIH puede transmitirse a través de las membranas mucosas, como las que recubren el ano o la vagina
- La transmisión vertical de madre a hijo, ya sea de manera intrauterina, durante el parto o por la lactancia materna.
- La transmisión a través de sangre infectada, como al compartir agujas, jeringuillas u otros elementos punzo cortantes con restos de sangre infectada o al transfundir sangre contaminada o sus productos derivados. También se puede transmitir a través de lesiones abiertas, heridas o cortes en la piel.
VIH y embarazo
Si una mujer embarazada con VIH, puedes estar preocupada por
la transmisión de la infección a tu hijo aún no nacido, lo que se denomina transmisión
vertical en el lenguaje médico. También pueden preocuparte los efectos de los
fármacos antirretrovirales (ARV) sobre el feto.
Después de la transmisión sexual, la transmisión vertical es
una de las formas más comunes de transmisión del VIH a otra persona. Puede
producirse antes del nacimiento del bebé, al dar a luz o durante la lactancia.
El riesgo de transmisión de la infección a su hijo puede aumentar si el recuento
de CD4 es bajo o tienes una elevada carga viral.
El consumo de fármacos ARV puede reducir el riesgo de una
transmisión del virus VIH por parte de la madre embarazada a su hijo aún no
nacido. No obstante, algunos fármacos ARV pueden tener un efecto perjudicial
sobre el embarazo durante el primer trimestre (los tres primeros meses). Debes
hablar sobre los riesgos y las ventajas de este tratamiento con su médico,
especialmente si se encuentra en los 3 primeros meses de embarazo.


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