Poco después de la infección por el VIH, algunas personas tienen síntomas similares a los de la influenza (gripe), como fiebre, dolor de cabeza o erupción cutánea.
Después de esta etapa inicial de infección por el VIH, el virus sigue multiplicándose en concentraciones muy bajas. Por lo general, otros síntomas graves de la infección, como diarrea crónica, adelgazamiento rápido y síntomas de infecciones oportunistas, no aparecen por varios años. (Las infecciones oportunistas comprenden, además de estas últimas, varias clases de cáncer relacionadas con infecciones que ocurren con más frecuencia o son más graves en personas con inmunodeficiencia que en personas con un sistema inmunitario sano.)
¿Es la infección por el VIH diferente en las mujeres que en los hombres?
La infección por el VIH es, mayormente, igual para los hombres que para las mujeres. Durante mucho tiempo después de contraer la infección, la persona parece estar sana. A lo largo de los años, el sistema inmunitario de la persona se va debilitando en forma gradual hasta que es incapaz de combatir otras infecciones.
La diferencia entre los hombres y las mujeres es que las mujeres con infección por el VIH a menudo tienen problemas adicionales, como candidiasis vaginal reiterada, en especial a medida que el sistema inmunitario se debilita. Las infecciones más graves, como la enfermedad inflamatoria pélvica (una infección de los órganos reproductivos internos de la mujer), pueden ser más difíciles de tratar. Las enfermedades del cuello uterino, como el precáncer (displasia) y el cáncer, avanzan con mayor rapidez. Pueden ser más difíciles de tratar si una mujer tiene VIH

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